Sin embargo, a la hora de calcular costes y beneficios, hay que tener en cuenta tanto los gastos directos como los beneficios indirectos. En primer lugar, la inversión consiste en la compra (entre 3000 y 5000 euros) y, además, la personalización (entre 500 y 1500 euros).
"Las cuentas suelen cuadrar", argumenta Laurens. "Por ejemplo, un cliente mío ahorró 300 euros al mes en combustible y aparcamiento. Además del valor de marketing: nunca podría conseguir eso por tan poco dinero con la publicidad tradicional".
Los costes importantes son, en primer lugar, el precio de compra, además de la personalización, el mantenimiento anual, el seguro y el posible almacenamiento. Por otro lado, estos costes se compensan con el ahorro en transporte, el acceso a zonas sin coches, el ahorro de tiempo y también el valor de marketing continuo.
Sin embargo, para realizar un análisis adecuado, analice la situación específica de su negocio. Al fin y al cabo, una bicicleta de carga que se utiliza a diario tiene un mayor ROI que el uso ocasional.
Por tanto, hay que tener en cuenta un periodo de amortización de 3-5 años. Además, los acuerdos de leasing pueden ser una alternativa interesante para los empresarios que quieran repartir los costes.
¿Quiere saber más sobre las prestaciones económicas? Lea nuestro blog sobre mantenimiento de bicicletas de carga.