La diferencia fundamental está en el material y la construcción. Una cadena está formada por eslabones metálicos unidos por pasadores, mientras que una correa está hecha de poliuretano continuo reforzado con fibra de carbono. Esto da lugar a diferentes propiedades en la práctica.
En términos de durabilidad, la correa gana de forma convincente. Mientras que las cadenas deben sustituirse periódicamente debido al estiramiento y el desgaste, una correa de calidad suele durar toda la vida útil de la bicicleta. También hay una clara diferencia en términos de ruido: una correa funciona casi en silencio, mientras que una cadena, incluso bien mantenida, siempre produce algo de ruido.
En cuanto al mantenimiento, no hay comparación: una cadena requiere una limpieza y lubricación periódicas, mientras que una correa apenas necesita mantenimiento. El peso suele ser ligeramente superior con una transmisión por correa, pero esta diferencia es mínima y apenas se nota mientras se pedalea.
Una diferencia práctica clave es la resistencia a factores externos. Una correa es completamente inmune a la oxidación y mucho menos sensible a la suciedad y el barro. Como resultado, su rendimiento se mantiene constante, incluso en condiciones duras o durante un uso intensivo en invierno.