Las bicicletas eléctricas de carga son muy populares entre los ladrones hoy en día, principalmente por su alto valor y por la creciente demanda entre los consumidores.
La combinación de un precio de compra de entre 2.000 y 5.000 euros y la gran oportunidad de reventa los hace especialmente atractivos.
Según Laurens, los ladrones atacan deliberadamente las bicicletas de carga por su valor, así como por la escasa seguridad que suele haber en las zonas residenciales o las ciudades.
"Sin un buen candado, pueden llevarse una bicicleta de carga en cuestión de segundos", explica. "Y eso hace que el riesgo de robo sea alto".
El riesgo de robo es especialmente alto en las zonas urbanas, donde las bicicletas de carga se utilizan mucho para los niños y los desplazamientos al trabajo.
Especialmente en entornos muy concurridos, como los centros urbanos, merece la pena estar atento a las medidas de aparcamiento y seguridad.
Las bicicletas con transmisión por correa ofrecen cierta ventaja, ya que los ladrones están menos familiarizados con esta tecnología o la reconocen menos.
Sin embargo, esta tecnología no garantiza contra el robo, ya que los ladrones profesionales se centran cada vez más en los modelos eléctricos.
Por tanto, una buena seguridad sigue siendo esencial, sobre todo si se combina con un seguro adecuado y un comportamiento consciente a la hora de aparcar.